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  • Azabache

Típico estereotipo: Identidades raciales negras para el consumo de videojuegos.

Los videojuegos están abarcando espacios más allá de la diversión; es una comunidad que cada día crece y se fortalece en todos los rubros que la constituyen. Dentro del territorio de historias, mundos y posibilidades en la industria, la poca y maltratada representación de identidades negras es algo, que al igual que los medios de comunicación tradicionales, sigue siendo un problema persistente.


La identidad es un concepto que se edifica desde diferentes ángulos y está inscrito en un sistema de comunidad como la cultura y la raza, entre otros. Atendiendo a las anteriores relaciones, la identidad negra se desarrolla como el conjunto de prácticas culturales, rasgos fenotípicos y construcciones espirituales que presentan una ascendencia africana reconocida, independiente del contexto en el que viva la persona. A diferencia de la raza que ha sido una construcción histórico-social definirla resulta complejo ya que es un concepto que muta y se regenera en diferentes discursos políticos. En los videojuegos, al igual que en el mundo real el pensamiento colonial es un reflejo que hace parte fundamental del sistema de desarrollo, diseño y socialización.


Los reportes de 2016 y 2017 del IGDA (International Game Developers Association) indican que en el 2017 el 74% de los encuestados se identificaron como hombres, mientras que tan sólo el 21% se identifica como mujeres. En el 2016 el 81% de los encuestados en la industria de los videojuegos era blanca/ caucásica/ europea y en el 2017 el reporte demostró que esta tasa había bajado al 61%, en el 2016 8% pertenece a desarrolladores del Asia del este y en el 2017 la encuesta subió significativamente al 18%, la población de hispanos/latinos en el 2016 el era del 7% y en el 2017 bajó al 5%, la población negra encuestada en el 2016 fue del 3%, mientras que en el 2017 bajó al 1% de desarrolladores negros.


La gran cantidad de creadores caucásicos en la industria tiene un impacto en la creación de personajes y narrativas. Las percepciones sociales sobre las identidades negras toman otra perspectiva, dejando una brecha sin vigilancia para el diseño y creación de juegos racistas o personajes que encajan en los moldes coloniales y estereotípicos. En el análisis de varios videojuegos y personajes negros como personajes jugables que hacen parte de la narrativa catalogué cuatro grandes tipos de identidades que tienen una directa relación con su papel dentro del juego y evocan los arquetipos coloniales:


Las bestias: La deshumanización, embrutecimiento y cosificación de cuerpos negros ha sido una imposición que ha llevado su concepción al nivel de bestias, en donde su único fin es usar su fuerza. Dentro de las mecánicas de los juegos, estos personajes son en su mayoría tanks o bosses cuya función es destrozar todo enemigo o ser el obstáculo final de un nivel. El diseño de estos conlleva a la virtualización de la identidad en narrativas asociadas con la violencia o poco intelecto. Estos son en su mayoría personajes masculinos como Mike o Birdie de Street Fighter, Augustus de Gears of War, Barret de Final Fantasy, entre muchos otros, refuerzan la identidad del cuerpo negro como una máquina de destrucción.


Ghetto: La híper-masculinización de la identidad negra en juegos como Grand Theft Auto o Watch Dogs glorifica las conductas destructivas para reivindicar su hombría basada en las creencias de masculinidad unida al prejuicio que los personajes además de ser violentos están inmersos en la pobreza, el tráfico de drogas, o prostitución. La concepción de la cultura negra adscrita al concepto de violencia. Personajes como Sam B de Dead Island, Marcus de True Crime, CJ o Victor de GTA e incluso Sheva de Resident Evil caen en las mecánicas y la representación como matones, pandilleros, ladrones que simbolizan la identidad negra como negativa.


Brujos: El imaginario de África primitiva e incivilizada está en los videojuegos como un factor ligado con la caracterización de los personajes con sus poderes y vestimenta. Los healers son personajes que pueden ser una clave en el juego o ayudan a otros personajes a sanar o revivir, sus poderes que están sustentados en prácticas como el vudú o la santería. Elena de Street Fighter, Shadowman, Zasalamel de Soul Calibur, Tyrael de Diablo son algunos que utilizan la magia alrededor de la cultura negra como constructora de identidad pero que recaen en la exotización de las creencias africanas.


La fatal: La mujer negra constantemente ha sido hipersexualizada. La diferencia de géneros en la industria es abismal, virtualizando a la mujer como un objeto de deseo, exóticas y enmarcadas en una actitud salvaje o sensual. Mortal Kombat, Street Fighter, GTA, Urban Chaos y otra gran cantidad de juegos ponen a la mujer como segundo plano y si son personajes jugables su actitud es inestable y agresiva. A diferencia de los personajes masculinos la línea racial a veces es ambigua y usualmente carecen de un papel sustancial en las narrativas.


La virtualización de estereotipos es un método peligroso porque los efectos culturales en los videojuegos emergentes complican la identificación con los personajes y dificulta la diversidad e inclusión de identidades reales.


Los personajes a analizar aumentarán y por fortuna hay un terreno fértil para la creación de identidades negras más veraces. Actualmente juegos como Mafia 3 o Watch Dogs 2 a través de Lincoln y Marcus, los personajes principales respectivamente, son líderes y promotores de un discurso antiracista y político. Paralelamente las identidades femeninas se han redefinido positivamente con personajes como Aveline de Grandpre de Assasins Creed o Mickey y Lou de Far Cry: New Dawn, quienes develan una nueva cara de empoderamiento femenino negro a través de la lucha y liderazgo en la trama del videojuego.


Desmantelar los estereotipos expuestos permite diseñar puentes de diálogo con nuevos personajes y crear narrativas y mecánicas acordes a las identidades. La inclusión de diseñadores y desarrolladores e industrias negras apalancan la interseccionalidad que descolonizarán las narrativas y mejorarán el panorama para el consumo comercial de las identidades negras.

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