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Neema Githere: AFROPRESENTISMO

Actualizado: 2 de ago de 2020




¿Qué es el Afro Presentismo y como se distingue del Afrofuturismo?


El Afropresentismo más que una teoría, es un estilo de vida. Es un código para la canalización de memorias que residen en el pasado mientras que navegamos hacia una visión del futuro, manifestándose en nuestra expresión del presente. A veces me cuesta articular lo que es en palabras, porque me siento un poco traumatizade por academia y lo inaccesible que la expresión es ahí (y simultáneamente, me he sentido presionade a articular lo que es para que sea lucrativo dentro de espacios académicos… aunque eso es lo contrario de lo que me imagino o lo que constituye). Dure tres años en academia, estaba en la universidad de Yale con un enfoque en estudios Africanos, y antes de darme cuenta de la ironía que es ser Africane yendo a una universidad Americana muy excluyente para estudiar mi propia historia, mi tesis iba ser sobre Afropresentismo. Con el paso del tiempo, me di cuenta que vivir Afropresentismo-- en vez de sobre intelectualizarlo-- es lo que quería estar haciendo con mi tiempo.


El Afropresentismo para mi - la primera definición que tengo, del 2017, es “un género digital que fusiona el archivismo, lo documental, y las bellas artes que expresan una realidad Afro Futurista vivida en el presente, a través de nuevos medios de comunicación.” Mi conceptualización del tema ha cambiado bastante desde entonces… ha crecido a ser algo más encriptado y multidimensional que eso. Mientras que escribo esto, estoy en el pueblo de mis abuelos en Kenia rural del sudoeste, y observo a mis abuelas en la granja… y eso es lo que ahora entiendo que es el Afropresentismo. Es una tecnología indígena, un sistema de valores, una práctica vivida de supervivencia y autodeterminación.


¿Cómo se ve relacionada tu identidad cuir en tu trabajo Afrodiaspórico?


Para mi, la experiencia de la diáspora es cuir en sí misma. Ser Afrodiasporicx ha abierto la puerta para mi identidad cuir — explorando diferentes comunidades como en África del sur y Brasil que han venido a existir de maneras revolucionarias, resistentes, y que me han dado una forma distinta para expresarme. Lo diaspórico desafía los binarios de pertenencia a un lugar u otro, a solamente una identidad, y es definido por un proceso de autodescubrimiento muy creativo.


Aunque tu familia es originalmente de Kenya, has viajado a muchos países del mundo, incluyendo a países latinoamericanos, muchas veces conectando con otras personas negres de esos lugares. ¿Como te ha influenciado esos viajes en cuanto al Afropresentismo?


Antes de emigrar a los Estados Unidos, viví en España --en un pueblo pequeño llamado Nerja, en Andalucía-- porque los E.E. U.U. había rechazado mi visa ya dos veces; tenía más sentido en ese tiempo yo mudarme a Nerja y vivir con mi Tía que permanecer en Kenya con mis abulexs. Siempre me pregunto cómo hubiera sido esa realidad alternativa donde mi visa a los Estados Unidos ~nunca~ fue aprobada, y me hubiese quedado viviendo en España. Hubiera sido parte de la Diáspora de una manera completamente diferente. Creo que eso es parte de la razón que siempre he gravitado al aprendizaje del Español. En cuanto a como influencio “Afropresenitsmo”-- la palabra “Afropresentismo” fue desenvuelta en un viaje al extranjero. Estaba en Accra, Ghana en un viaje con un grupo de inicio Africano para la cual trabajabx en ese tiempo y el término originó en una conversación que tuve con Nana Osei Kwadwo, un curador y escritor de Ghana. El concepto nació mientras que observaba la vida y escena artística de Ghana, comparando eso a mis experencias ahí y en otros lugares en el continente y la #digitaldiaspora (diaspora digital).


El concepto del hashtag #digitaldiaspora se me ocurrió en el 2016, después de encontrar un libro del mismo nombre (sin el hashtag) que rastrea la participación negre en el internet desde el 1995, lo cual me hizo reflexionar sobre las subculturas que vi emergiendo y en las cual encontré comunidad a través de instagram particularmente. En ese tiempo, todavía estaba en academia, y el hashtag floreció a través de un proyecto de investigación que terminó siendo fundada. Estaba estudiando en el extranjero, en África del Sur, y propuse un proyecto que viajaba a Brasil a comparar como la juventud Afro-diaspórica allí estaba articulando nuevas identidades en el internet a través del arte. Recuerdo que en Febrero de ese año me encontré una foto de alguien que parecía que podría ser de mi familia (@lumamora) - pero estaba en Salvador de Bahía. 5 meses después, viaje a Brasil por esa foto que vi en instagram, y esa foto me dirigió a una comunidad entera que me dio una visión de no solamente quien yo quiero ser como artista, pero como amante y amigue. Desde entonces, Brasil se ha convertido en un segundo hogar para mi.


Más que nada, estos viajes han ayudado mi conceptualización de Afropresentismo evolucionar de una teoría a una práctica. Afropresentismo, esta tecnología indígena de conexión y amor, informa todo sobre como me muevo en el mundo, las cosas que llaman mi atención, y que hago con ellas. Dónde academia me tenía viajando para compilar reportes o ensayos sobre otras personas, como una persona observando desde afuera, viajar sole me permite crear comunidad genuina y inmersiva de la cual formo parte.


¿Qué representa el internet en tu historia política? Cómo podemos expandir nuestro uso y entendimiento de esta herramienta teniendo en cuenta la vigilancia digital y la manera en que ciertas plataformas censuran voces “radicales”?


El internet siempre ha sido como he desenvuelto un sentido de comunidad y identidad, aunque claro esto no ha sido sin trauma. Cuando estaba en la universidad, el internet era donde me expresaba usando el humor para denunciar el trauma racial y de clase que me afectó en/alrededor de la institución. En el 2015, publique un estado en Facebook sobre un incidente racista en una fraternidad en el campus que se hizo viral y terminó siendo publicado en todos estos grandes medios de noticias como la Revista Time y el Washington Post, llamándolo “el estado de Facebook escuchado alrededor de la escuelas de la Liga Ivy.” Desde ahí, todos estos trolls conservativos encontraron mi cuenta personal y comenzaron a mandarme mensajes directos donde me amenazaban de muerte y otros correos de odio. El estrés postraumático que me dio después de eso moldeo lo que compartí en el internet en los años después, y en específico, me hizo irme de Twitter (solamente regrese hace poco).


Instagram también ha sido una gran parte de mi construcción de comunidad virtual. Me tomo un poco de tiempo antes de volver a sentirme comode compartiendo mis creencias políticas en el internet de nuevo después de ese trauma con Facebook y Twitter pero cuando lo hice (como en el 2018), me di cuenta que la plataforma no le estaba mostrando mi contenido a la mayoría de mis seguidores. Antes de esto, yo mayormente posteaba contenido de mis viajes ocasionalmente acompañado por críticas sociales, y las fotos de mi en estos lugares “exóticos” recibían mil likes. Después que empecé a postear contenido que hablaba sobre las inequidades de clase y el elitismo, me di cuenta que mis publicaciones solamente se estaban mostrando a un 10 % a 15 % de los que me siguen, recibiendo 100 o 200 likes. Ahí fue que empecé a investigar más sobre los algoritmos de Instagram, y me volví más critique de la economía de la atención.


A través de la lectura y mis propias observaciones, me di cuenta que instagram gana su dinero atrapando nuestra atención -- a través de algoritmos que rastrean lo que miramos, por cuanto tiempo, los tipos de cuentas que seguimos y los posts a que le damos like, y después nos muestra más de ese mismo contenido. Para la mayoría de personas, eso son fotos de caras y publicaciones más simples con descripciones cortas. Nunca me olvidare de este dicho que encontré: “si no estás pagando por el producto, tu eres el producto.” Esa es la esencia de Instagram.


Aprendiendo sobre todo eso, y observando como esencialmente la plataforma fomenta un nivel de expresión muy superficial, empecé a frustrarme y esa frustración me llevó a promocionar #divestfrominstagram (desinvertir en Instagram) - un movimiento para que creadores de contenido que son negres y marrones se retiraran de la plataforma. Me di cuenta que nuestrxs comunidades son lxs que hacen que instagram sea esta compañía que vale mas de miles de billones -- alimentándolo con nuestros pensamientos íntimos y generando tendencias y estéticas que después influencian los mercados globales. Mi razonamiento era: si reconocemos nuestro poder cultural y nos vamos de esta plataforma en gran cantidades, la infraestructura del capitalismo de vigilancia que mantiene la compañía (donde hacen dinero monitoreando y vendiendo nuestra data), se colapsara. Yo misme me fui de Instagram en febrero del 2019, enfocándome en Patreon (una plataforma de contenido por suscripción) y activismo fuera del internet.


Después de como 6 meses de no estar en la plataforma, esta clase a la que fui por Olivia Ross llamada “Redactando Feminismos Neo Cibernéticos,” me inspiró a regresar. Esa clase fue donde se me introdujo al término “trauma de datos.” Me di cuenta que todo esa censura y silenciamiento que he vivido atreves del internet, tanto como las consecuencias de mis críticas virales antes que eso, forman parte de mi trauma de datos. Y me dije a mi misme “si hay trauma de datos, también tiene que existir la sanación de datos” --de ahí en adelante, me rete a no dejar que el trauma que yo he vivido en esa plataforma eclipsará todas las conexiones significativas que también forme ahí. Entonces #divestfrominstagram se transformó en @datahealing (la sanación de datos) - un grupo que se reúne a “alquimizar nuestro trauma de datos para crear nuevas tecnologías.”


Muchos dirían que nuestro presente como personas negres es colonial ya que la mayoría de los sistemas que sostienen nuestras sociedades son resultados de la opresión. Si el Afropresentismo pretende reposicionar la conversación utópica del futuro al presente, ¿como nos prepara para trascender estas realidades preexistentes?


Gracias por me hacerme reflexionar con esta pregunta…. Recientemente, mi concepción del Afropresentismo ha sido influenciada profundamente por el Sufismo - el misticismo de Islam. El Sufismo afirma que no hay ningún otro momento que el presente, y la manera de estar presente es rendirse a un estado de gratitud. Siempre digo que el presente es el futuro en moción. Que como existimos y vivimos nuestra vida, la decisiones liberadoras que tomamos en el Presente nos prepara para el futuro que más deseamos.


Ahora, admito que mi conceptualizacion del Afropresentismo y sus posibilidades liberadoras estan profundamente influenciadas por mi contexto como unx personx Africane que emigro al Oeste, y no como alguien con lineaja que ha sido moldeada por la trata de esclavos del transatlantico. Entonces en ese sentido, mi realidad preexistente es marcada por el colonialismo pero es un privilegio tener tanta proximidad y acceso a mi tierra ancestral Africana.


Teniendo todo esto en mente, yo diría que el Afropresentismo nos prepara para trascender esas realidades porque reafirma que la trascendencia, ahora, es una opción para empezar. Nos dice que la trascendencia es una respuesta válida-- la muy decisiva y instantánea alquimia que convierte la opresión en libertad a través de elegir no ser definide por un contexto que solamente consiste de trauma. Como escribe Adrienne Maree Brown, “a lo que le prestamos atención, crece.” Tenemos el derecho de manera colectiva, ponerle atención a la riqueza, resiliencia y brillantez de nuestras culturas; y permitir que esa reinversión de atención nos sirva como su propia manifestación de libertad.






Neema is an indigenous-African curator and guerrilla theorist based in the #digitaldiaspora. Having dreamt themselves into the world via the Internet from an early age, their work archives and is curated around their own coming-of-age as a digital nomad.


What is Afropresentism and how does it distinguish itself from Afro Futurism?


Afropresentism is less of a theory, and more so a way of life. It’s a code to channeling the memories of the past, towards a vision of the future, and manifesting it in your present expression. I struggle at times to articulate what it is in words, because I feel somewhat traumatized by academia and how inaccessible expression there is (and simultaneously pressured to articulate what Afropresentism is in a way that would be lucrative within academic spaces…even though that’s very much the opposite of what I envision it to be/constitute). I spent three years in college, I was at Yale majoring in African Studies, and before having an epiphany as to the irony of me being an African, going to an exclusionary American university to study my own history, my senior thesis was going to be on Afropresentism. Over time, I realized that living Afropresentism--rather than overintellectualizing it--is what I wanted to be doing with my time.

Afropresentism to me - the earliest definition I have of it, from 2017 is “a digital genre that fuses archival, documentary, and fine arts on and through new media in the expression of an Afrofuturist lived reality.” My conceptualization of it has changed significantly since then…it’s grown to be something more encrypted, and more all-encompassing than that. As I write this, I am in my grandparents village in rural Southwestern Kenya, and watching my grandmothers in the farm…that is what I now understand Afropresentism to be. It is an indigenous technology, a value system, a lived practice of survival and self-determination.


How is your queer identity related to/impact your Afrodiasporic work?


To me, the experience of diaspora is itself a queer one. Being Afrodiasporic has opened the door for my queer identity - exploring different communities like in South Africa and Brazil that have come into existence in revolutionary, resistant ways, and that have given me a different way to express myself. The diaspora challenges the binaries of belonging to one place or another, to only one identity, and is defined by a very creative process of self-discovery.


Although your family is originally from Kenya, you have traveled to many countries of the world, including Latin American ones, often connecting with black people of those places. How has this travel influenced your development of Afropresentism?


Before emigrating to the United States, I lived in Spain —in a small town called Nerja, in Andalucia—because the US had denied my visa twice already, and it made more sense at the time to move to Nerja and live with my aunt than it did to remain in Kenya with my grandparents. I always wonder about the alternate reality in which my visa to the United States was ~never~ approved, and I remained living in Spain.


I would have been part of the diaspora in a completely different way. I think subconsciously that is why I gravitated to learning Spanish. In terms of how travel has influenced “Afropresentism”— the word “Afropresentism” actually developed from a trip abroad. I was in Accra, Ghana on a trip with the African travel startup I was working for at the time and the term originated from a conversation I had with Nana Osei Kwadwo, a Ghanaian curator and writer. The concept was very much so born from observing life and the art scene in Ghana, and comparing that to my experiences in other places across the continent and the #digitaldiaspora.


The hashtag concept #digitaldiaspora is one I came up with back in 2016 after coming across a book by the same name (sin el hashtag) that traced Black participation on the internet since 1995, which got me reflecting on the subcultures that I saw emerging and was finding community in on Instagram in particular. At the time, I was still in academia, and the hashtag bloomed into a research project which eventually got funded. I was studying abroad in South Africa at the time, and proposed a project that traveled to Brazil to compare how Afro-diasporic youth were articulating new identities online. I remember I had come across a photo that February of someone who looked like they could be my family (@lumamora) - but they were in Salvador da Bahia. 5 months later, I flew to Brazil because of that photo I saw on Instagram, and that photo led me to a whole community that gave me a vision of who I wanted to be not only as an artist, but as a lover and friend. Since then, Brazil has become a complete second home to me.


More than anything, travel has helped my conceptualization of Afropresentism evolve from being a theory, into being a practice. Afropresentism, this indigenous technology of connection and love, informs everything about how I move around the world, the things I take notice of, and what I do with them. Whereas academia would have me traveling to compile reports or essays about other people, as somewhat of an outside observer, travel enables me to build genuine immersive community of which I am an intimate part.


What does the internet represent in your political (hi)story? How can we expand our use and understanding of this tool while acknowledging that certain platforms censor "radical" voices?


The internet has always been how I developed a sense of community and identity, granted that hasn’t been without its fair share of trauma. Back when I was in college, the internet was a way I made witty commentary about the racial and class trauma I encountered in/around the institution. In 2015, I posted a Facebook status about a racist incident at a fraternity on campus, which went viral and ended up being posted in all of these big news outlets like Time Magazine and The Washington Post, which called it “the Facebook status heard round the Ivy League”. From there, all of these conservative trolls found my personal account and started direct messaging me death threats and hate mail. The PTSD I got after that shaped what I shared online the following years, and in specific, made me leave Twitter (I’ve only recently come back to it).


Instagram has also been a large part of my virtual community building. It took some time for me to get comfortable sharing my political beliefs again online after the Twitter/Facebook trauma but once I did (around 2018), I realized that the platform was not showing my content to the majority of my followers. Prior to that, I would post mainly travel content with occasional social commentary, and the photos of me in these “exotic” landscapes would get a thousand likes. Once I started pivoting towards more outspoken content around elitism and classism, I’d notice that the posts were only shown to around 10 to 15% of my following, getting one to two hundred likes. That’s around when I began looking more into the Instagram algorithms, and when I began to become more critical of the attention economy.

Through reading and my own observation, I realized that Instagram remains profitable by hooking our attention -- through algorithms which track what we look at, for how long, the kinds of pages we follow and what posts we like, and then showing us more of the same kind of content. For most people, that content is face pictures and simpler posts with shorter captions. I’ll never forget this quote I came across “if you aren’t paying for the product, you are the product”. That is the essence of Instagram.


Learning about all that, and observing how the platform essentially encourages the most surface level expression and engagement, I began to get really frustrated and that frustration led to me promoting #divestfromInstagram - a movement to get queer Black and Brown content creators to move off of the platform. I realized that our communities are the ones making Instagram this multi-billion dollar company -- feeding it our intimate thoughts and generating trends and aesthetics that go on to influence entire global markets. My reasoning was: if we recognize our cultural power and leave this platform en masse, the company’s surveillance capitalism infrastructure (where they make money from monitoring and selling our data), will collapse. I myself left Instagram in February 2019, focusing instead on Patreon and offline organizing.


After around six months of being off the platform, this class I attended facilitated by Olivia Ross called “Drafting Neo-Cyber Feminisms” inspired me to return. That class was where I was first introduced to the term “data trauma”. I realized how all of this censorship and silencing online, as well as the consequences of virality before it, were the sum of my data trauma. And I thought to myself “if there’s data trauma, there must also be data healing”--from that point, I challenged myself to not let the trauma I experienced on that platform overshadow all of the meaningful connections that I also experienced there. Thus, #divestfromInstagram evolved into @datahealing - a convening group whose aim is to “alchemize our data trauma into new technologies.”


Many would say that our present as black people is colonial since the majority of the systems that sustain our societies are a result of oppression. If Afropresentism aims to reposition the utopic conversation from the future into the present, how does it prepare us to transcend these preexisting realities?


Afropresentism affirms that there is no moment but the present, and the way to be in that present is to surrender to a state of gratitude. I always say that the present is the future in motion. That how we carry ourselves, the liberatory decisions we make in the Present prepare us for the future we most desire.


Now, I admit that my conceptualization of Afropresentism and its liberatory possibility is deeply informed by my own diasporic context as an African who migrated to the West, rather than as someone whose lineage has been shaped by the trans-Atlantic slave trade. So in that regard, my pre-existing reality is marked by colonialism, but is also privileged in having a proximity of access to my African ancestral land.


All of that in mind, I’d say that Afropresentism prepares us to transcend those realities by affirming that transcendence, now, is an option to begin with. That transcendence is a valid response--this instantaneous, decisive alchemization of oppression into freedom through the choice to not be defined within the context of our traumas alone. Like Adrienne Maree Brown writes “what we pay attention to, grows”. We have the right to collectively pay attention to the wealth, resilience, and brilliance of our cultures; and to allow that re-investment of attention to serve as its own manifestation of liberation.



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