NEGRA, PUTA Y MARICA
Artista Roana Mosquera
Artistas Afrodiversxs - Literatura 

¿Líder o fruta? 

Uno, dos, tres, cuatro... comienza un largo conteo, la verdad podría quedarme todo el día  recogiendo los frutos que han caído del árbol.  

Cinco, seis, siete, ocho... Me encantaría decir que eran frutos muy maduros, que estaban  cumpliendo su curso, pero no es así.  

Nueve, diez, once, doce… Éstos frutos eran los más prósperos de éste manzano, los vi crecer  sanos, mostrando atisbos de que en un futuro serían perfectos en su punto exacto para darles una  gustosa mordida, degustar esa deliciosa pulpa que me ofrece tanta satisfacción, pero mírenlos,  están aquí, en el suelo mallugados, casi pudriéndose. 

Trece, catorce, quince, dieciséis... Al parecer éste no es el único manzano que ha perdido sus  frutos, según una de mis comadres que vive en el César por allá también se están cayendo los  frutos limpios, ella también me contó que sus primas que viven en Buena Ventura y Choco han  notado que los árboles frutales están perdiendo la cosecha.  

Diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte... según lo que escuché en la radio no es una plaga  regional, sino una peste que se está regando por todo el país, no saben qué es lo que está  pasando, o tal vez sí, pero se hacen los locos.  

Veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro... ojalá fuera que las demás frutas hicieran algo para  detener a la peste, no sé, que le salieran patitas y bracitos para ayudar a sus compañeras que nos  garantizarían un mejor futuro.  

Veinticuatro, veinticinco, veintiséis... ya he llenado la canasta hoy, estoy segura de que mañana  vuelvo a ver más frutos en éste mismo estado, qué tristeza que se esté muriendo nuestro futuro y  nadie haga algo.

Me dijeron. 

Me dijeron negra, negrillina, negrata, care' carbón, oscura. 

Tenía 8 años la primera vez que estuve consciente de que mi color de mi piel tenía una mala connotación. Cuando le conté a mi profe de primaría que unos niños me hacían bullying él me ignoró, yo hablé con mi papá él envío una carta al colegio, siendo ignorada

porque según él "Yo no creo que ellos hagan eso. Y mucho que fulanito te haga comentarios racistas, si él también es negro." 

Me dijeron ñata, trompona, dientona. Cerca de los 11 años tuve una discusión con un niño que me raciaba y yo una vez cansada de sus abusos le dije que no me molestara, que al fin y al cabo éramos iguales, ambos éramos humanos, pero él me dijo que no, que él era bonito, que su nariz era respingada, que sus labios eran delgados, que sus dientes eran pequeños y estaban juntos, qué él no podía ser igual a mí porque yo era negra y el blanco. 

Me dijeron ladrona, chismosa, bochinchera, ratera. 

 

Cuando tenía 13 se perdió algo en la clase y me acusaron a mí, fue tanto que yo les entregué lo que supuestamente me había robado para que me dejaran en paz. 

Me dijeron peli' trapero, peli' esponja, cuando llevé orgullosa mi cabello con diferentes peinados y volví a casa con ganas de quitármelos. 

Me dijeron morena, mamacita, perra, morenita, puta. 

Cuando comencé a desarrollarme y mi cuerpo tomó la forma que ahora tiene, me decían que les gustaban mucho las negras como yo, porque no éramos tan negritas, que mi color de piel era exótico y les encantaba el culo grande, el chocho gordo y los labios gruesos, me insultaron cuando los rechacé. 

Me dijeron cacorra, arepera, maricona, postmoderna, machorra. 

Cuando a los 15 me enteré de que no era precisamente heterosexual como creí toda mi vida y qué más bien era una cosa rara que jamás había escuchado. La gente a mí al rededor me decía que solo quería llamar la atención diciendo que soy pansexual, que eso no existía, que yo era lesbiana, que nunca me habían visto un novio. 

Me dijeron feminazi, única y diferente, exagerada. 

Cuando descubrí que tantos acosos que sufrí desde niña no sólo me sucedían a mí, que la mayoría de mujeres en el mundo los sufrían, pero que en las mujeres negras empeoraba por el racismo estructural. 

Me dijeron negra, puta y marica. 

Solo por ser quien realmente soy, me dijeron de todo, pero al final ese todo se convirtió en nada cuando descubrí que el problema no estaba en mí, que haga lo que haga iban a hablar de mí, que si por ser lo que soy tenía que ignorar todo, lo haría, porque haga lo que haga en este sistema iba a ser el triple de difícil para mí, todo, por negra, mujer y marica.

Pronombre - Ella

Lugar de enunciación - Marica

Nació en Tadó, Choco, su familia y ella migraron a Pereira.

Es feminista decolonial, antirracista, anticapitalista y hace parte del movimiento estudiantil universitario.

Instagram @rox_mosquera